Un vuelo comercial de Ryanair vivió uno de los incidentes más impactantes de los últimos años cuando una ventanilla se rompió pocos minutos después del despegue, provocando una despresurización de la cabina y la succión parcial de un pasajero hacia el exterior del avión.
Aunque la escena parece sacada de una película de Hollywood, el incidente ocurrió realmente este viernes en Grecia y ha vuelto a poner sobre la mesa una pregunta que muchos pasajeros se hacen: ¿puede alguien ser succionado por una ventanilla de un avión?

¿Qué ocurrió durante el vuelo?
El incidente se produjo en el vuelo FR1879, operado por Malta Air para Ryanair, que había despegado desde Tesalónica (Grecia) con destino a Memmingen (Alemania).
Según las primeras investigaciones, un fragmento del motor se desprendió poco después del despegue e impactó contra una de las ventanillas del fuselaje. El golpe provocó la rotura del cristal y una rápida despresurización de la cabina.
El pasajero que ocupaba ese asiento, un hombre serbio de unos 60 años, fue parcialmente succionado hacia el exterior. Testigos afirman que quedó con la cabeza y parte del torso fuera del avión hasta que otros pasajeros lograron sujetarlo y evitar una tragedia.
El comandante declaró una emergencia y regresó inmediatamente al aeropuerto de Tesalónica, donde el Boeing 737 aterrizó sin más incidentes. El pasajero recibió atención médica y fue trasladado al hospital con lesiones en el cuello y quemaduras por fricción.

¿Por qué no salió completamente despedido?
Este detalle tiene una explicación muy sencilla: llevaba el cinturón de seguridad abrochado.
Cuando una cabina pierde presión de forma repentina, el aire del interior intenta salir hacia el exterior a gran velocidad. Si una persona se encuentra justo al lado de la abertura, puede verse empujada hacia ella.
Sin embargo, el cinturón de seguridad evita que el cuerpo salga despedido completamente.
Este accidente es un recordatorio de por qué las aerolíneas insisten tanto en mantener el cinturón abrochado incluso cuando la señal está apagada. No solo protege durante las turbulencias; también puede salvar la vida en situaciones extremadamente raras como esta.

¿Es posible que una ventanilla se rompa en pleno vuelo?
Es extraordinariamente poco frecuente.
Las ventanillas de los aviones comerciales están diseñadas con varias capas de materiales extremadamente resistentes y soportan enormes diferencias de presión durante cada vuelo.
Para que una ventanilla falle normalmente debe producirse un evento muy poco habitual, como un impacto de gran energía o un fallo estructural excepcional.
En este caso, las primeras investigaciones apuntan a que la rotura fue consecuencia del impacto de una pieza desprendida del motor, aunque serán las autoridades aeronáuticas quienes determinen la causa definitiva.
¿Qué hacen los pilotos en una situación así?
Cuando se produce una despresurización, la prioridad es muy clara:
- Descender rápidamente a una altitud segura donde el aire pueda respirarse con normalidad.
- Activar el procedimiento de emergencia.
- Regresar o desviarse al aeropuerto adecuado más cercano.
- Solicitar asistencia médica y de bomberos en tierra.
Durante el incidente también se desplegaron automáticamente las mascarillas de oxígeno, tal y como están diseñadas para hacerlo cuando la presión de la cabina cae por debajo de determinados niveles.
Un accidente que recuerda al vuelo de Southwest en 2018
Muchos expertos han comparado este suceso con el accidente ocurrido en 2018 en un vuelo de Southwest Airlines, cuando la explosión de un motor rompió una ventanilla y una pasajera falleció tras ser parcialmente expulsada de la cabina.
Desde entonces, las inspecciones de motores y componentes críticos han sido objeto de un seguimiento aún más estricto por parte de las autoridades aeronáuticas.
¿Deberían preocuparse los pasajeros?
No.
Aunque este tipo de noticias generan un enorme impacto, la aviación comercial sigue siendo uno de los medios de transporte más seguros del mundo.
Los sistemas de redundancia, el entrenamiento de las tripulaciones y los protocolos de emergencia están precisamente diseñados para responder a situaciones extremadamente improbables como esta.
En este caso, el aterrizaje se realizó con éxito y el resto de los pasajeros pudo continuar su viaje horas después en otro avión dispuesto por la compañía.